Juan Saavedra: “La moda lo es todo para mí”

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Italia tiene a Donatella Versace, en el País Vasco pueden presumir de que fue allí donde nació Paco Rabanne y aquí, en Jimena, tenemos a Juan Saavedra.

Aunque acaba de terminar sus estudios de moda, en la localidad de Jimena de la Frontera no hay un solo vecino que no conozca a este portento de la aguja y el diseño. Desde trajes de flamenco a elegantes y atrevidos vestidos para bodas, Juan Saavedra ya ha vendido multitud de creaciones. Además, ha participado varias veces en el desfile de moda solidario de la asociación “La Estrella del Regué” y estuvo entre los finalistas de la edición regional de certamen nacional de Jóvenes Diseñadores de Moda de España.

Hoy va a dedicarnos un rato de su ajetreado tiempo para hablarnos de su incipiente carrera en el mundo de la moda y darnos unas pinceladas del que ha sido su proyecto final de las enseñanzas artísticas superiores de diseño de moda que estaba cursando.

Pregunta. Diseñada o tangible, ¿a qué edad hiciste tu primera creación? ¿Cuál fue?

Respuesta. Con 19 años empecé las enseñanzas artísticas superiores de diseño de moda. En la asignatura de patronaje realicé prendas sueltas que enfoqué para la realización de una colección, pero fue ya con 20 años cuando realicé mi primera colección, “QUERCUS”.

P. ¿Desde cuándo te gusta la moda? ¿Cómo llegaste hasta esa pasión, tuviste alguna influencia?

R. Todo comenzó cuando tenía 13 años y empecé a ver la Cibeles, que era retransmitida por la televisión.

P. ¿Qué diseñadores te inspiran o cuáles son los que más admiras?

R. Tengo varios, como Ze García, Leandro Cano, Jaquemus, Beatriz Peñalbert, Dolce&Gabbanna y Delpozo.

P. ¿Cuál es tu mayor sueño? ¿A dónde te gustaría llegar con esto?

R. Me gustaría montar mi propia firma, vender mis colecciones y poder presentarla en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.

P. ¿A qué famoso/a te haría especial ilusión vestir?

R. A Nieves Álvarez

P. Aunque viendo tus diseños todo parece de cuento de hadas, seguro que llegar hasta este punto no ha sido fácil, ¿hubo algún momento en el que pensaste que tirarías la toalla?

R. Sí, cuando empecé y vi a mis compañeros, que tenían mucha más formación y que habían trabajado con grandes diseñadores… pensé que no valdría para esto

P. Te fuiste a Cádiz a estudiar, pero como nos has contado tu primera colección se llamaba Quercus y estaba inspirada en la extracción de corcho que tanto se practica por estos lares. ¿Significa eso que Jimena, tus raíces, están presentes en tus creaciones?

R. Sí, en cada uno de mis trabajos intento poner en valor la cultura, las tradiciones y artesanías de mi pueblo.

P. Eres el primer nombre que acude a la cabeza de las vecinas de Jimena cuando hay algún evento. ¿Cómo te hace sentir saber que la gente de tu pueblo confía tanto en ti?

R. Me siento muy halagado, ya que antes de que acabara los estudios acudían a mí sin tener siquiera mucha experiencia.

P. Como pasa con todos los sueños, seguro que hubo alguna persona que cuestionó tu talento o tu capacidad para llegar a donde quieres, ¿tienes algo que decir a todos los que pecan de sabihondos?

R. Sí, he escuchado de varias personas cosas como “¿qué estudias? ¿eso qué es? ¿eso sirve para algo? ¿tiene salida?…” Ahora puedo decirles que sí tiene salda, que trabajo de lo que he estudiado y que no es solo diseñar ropa.

P. A la hora de afrontar nuevos retos, ¿tienes alguna máxima? ¿Hay algo que te ayude a seguir creyendo en lo que haces pase lo que pase?

R. Cada vez que hago una colección es con un fin. Ya sea para certámenes de nobeles, concursos o por los estudios, siempre tengo una meta.

P. Muchos creen la moda no sirve para nada, pero seguro que para ti significa algo más allá del acto de vestirse.

R. Por supuesto. La moda lo es todo para mí. Es lo que amo, es en lo que pienso nada más despertarme, es aprendizaje, es experimentar, es volumen, es creatividad, es modernidad…

P. Por último, ¿puedes avanzarnos algo de tu último proyecto?

R. Claro. La propuesta para este proyecto ha sido desarrollar una colección prêt-à-porter femenina, inspirada en la tradición y artesanía de la localidad Jimena de la Frontera. El objetivo era recuperar técnicas en desuso y poner en valor las habilidades que hace años mantenían la cultura y la vida de una población.

Y así es. En su creación podemos apreciar no solo el maravilloso trabajo manual, sino también multitud de matices que, como él bien ha señalado, evocan una Jimena pasada, donde todo el mundo sabía bailar la Jincaleta y los oficios artesanales como la talabartería y la empleita eran los que ponían los complementos.

Le agradecemos a nuestro amigo Juan Saavedra que nos haya prestado su tiempo y le deseamos la mejor de las suertes; el talento y el alma ya los pone él.

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